Prevenir también es prepararse: una guía práctica para acompañar el envejecimiento
Prepararse no es adelantarse a lo peor: es reducir la improvisación. Revisar la casa, la información médica y los acuerdos familiares con calma evita decisiones apuradas en momentos difíciles.

Seguridad en casa
- Retirar tapetes sueltos y cables en zonas de paso.
- Mejorar la iluminación en pasillos, baño y escaleras.
- Instalar barras de apoyo en el baño y superficies antideslizantes.
- Mantener lo de uso diario a la altura de las manos.
Medicamentos y salud
- Lista única y actualizada de medicamentos y dosis.
- Revisión periódica con el médico para evitar duplicidades.
- Organizadores semanales y recordatorios.
Emergencias y documentos
- Contactos de emergencia visibles y accesibles.
- Resumen médico breve para llevar a urgencias.
- Documentos importantes reunidos y localizables.
- Conversaciones anticipadas sobre preferencias de cuidado.
Red de apoyo
Distribuir tareas entre varias personas evita que todo el peso recaiga en una sola. Acordar quién acompaña a consultas, quién gestiona trámites y quién está disponible ante imprevistos hace el cuidado más sostenible.